La licantropía ha sido una de las afecciones mágicas más estudiadas a lo largo de los siglos… y estamos exactamente igual de cerca de erradicarla que al principio. Se sabe que puede contraerse a través de una maldición o por la mordedura de un individuo —aunque esta última forma es mucho menos común—. En cuanto a las criaturas en sí, poseen lo peor de ambas especies: la fiereza e instinto asesino de los lobos, y la crueldad calculadora de los humanos. Las transformaciones rara vez ocurren de día, especialmente en las noches de luna llena, y cazan en solitario.Debilidades: las armas de plata son altamente efectivas. Aunque es completamente lícito acabar con la vida de uno, se recomienda considerar otras vías; es más que probable que la persona atrapada por la transformación no sea consciente de sus actos.

De aspecto semejante al de un cadáver que ha pasado demasiado tiempo en el agua, estos necrófagos oportunistas son la pesadilla de los pescadores navarros. Existe la creencia popular de que son los cuerpos reanimados de pobres incautos que se ahogan en lagos o se adentran demasiado en las ciénagas, pero nada más lejos de la realidad. Sus extremidades con dedos palmeados y las branquias en sus cuellos los convierten en excelentes nadadores, y aunque se alimentan casi exclusivamente de materia en descomposición, se les ha visto atacar en masa aldeas costeras en tiempos de hambruna.Debilidades: son huidizos por naturaleza, por lo que una demostración de fuerza suele ser suficiente para disuadir un ataque. Sus adaptaciones acuáticas los vuelven torpes en tierra firme.

Una de las criaturas más peligrosas y astutas que un jinete puede llegar a cruzarse, los Boiras son cazadores consumados y extremadamente inteligentes. Utilizan su capacidad única de invocar una espesa niebla que desorienta, ensordece y ciega a sus víctimas para atacar con una fuerza arrolladora. Sus desproporcionadas manos poseen unas garras lo bastante afiladas para traspasar una cota de malla, por lo que deben extremarse las precauciones al enfrentarse a uno.Debilidades: la niebla que invocan es su gran baza, pues no son en absoluto ágiles ni rápidos. Despejarla debería cambiar las tornas a favor del jinete… si no ha sido antes empalado por sus potentes goles.

Es bastante probable que el cuento de la anciana que habita en el bosque y atrae a niños para devorarlos esté inspirado en una bruja del agua. Habitan principalmente en ciénagas y pantanos, donde su aspecto putrefacto combinado con el barro en el que se mueven las hace pasar desapercibidas ante sus presas, a las cuales dejan pudrirse antes de darse un festín con sus entrañas.Debilidades: confían en el elemento sorpresa en sus enfrentamientos, mas suelen huir si su oponente demuestra ser algo más que una presa fácil. Aún con ello, no se deben subestimar, pues son sorprendentemente ágiles para su tamaño, y sus garras pueden partir a un venado por la mitad.

Los golems no son más que materia inerte con forma antropomórfica que ha cobrado vida gracias a un hechizo, comúnmente inscrito en la propia figura o dado por un objeto incrustado en la misma. Quién o qué las construyó sigue siendo un misterio a día de hoy, pues solo se los encuentra guardando templos o antiguas fortalezas, especialmente en la provincia de Tyrrendor. Pese a su tamaño y capacidad destructiva, no representan un peligro a menos que se las perturbe, por lo que no suelen causar problemas a la población general.Debilidades: prácticamente ninguna. No están vivos, por lo que no se cansan, no necesitan comer, dormir o conocen el dolor. La única forma de desactivarlos es quebrar el hechizo que los conforma… o emprender la ardua tarea de destruirlos por completo.

Más refinadas que los gólems, estos constructos mágicos se encuentran más repartidos por el reino, aunque siguen concentrando su presencia en Tyrrendor. Su tamaño palidece en comparación a sus antecesores, pero lo que pierden en masa lo ganan en agilidad y rapidez, lo cual incrementa la dificultad en el combate.Debilidades: su construcción es más débil que que la de los gólems, por lo que es más factible destruirlas. No es posible desactivar efectivamente a una gárgola sin destruirla parcialmente primero.

El tamaño de estas criaturas es inversamente proporcional a lo que sabemos de ellas. Salta a la vista que quedan pocos en el continente, o de lo contrario los humanos no habrían podido expandirse como lo han hecho. Los gigantes de hielo parecen el último eslabón superviviente de una gran familia de especies, a juzgar por los fósiles encontrados y la poca información que nos proporcionan los dragones. Si se produjo un conflicto entre ambas especies, dicho suceso ha sido olvidado por la memoria colectiva.Debilidades: ninguna. Los gigantes son enemigos terribles, con una inteligencia, en apariencia, similar a la humana. Ningún jinete debería enfrentar a uno sin su dragón, o en absoluto.

El único de la familia de los ogroides del que se tienen registros de interacciones pacíficas, los trolls son un caso curioso dentro de este bestiario. Son lo bastante inteligentes para aprender nuestro idioma —aunque no se debería esperar poder mantener una conversación fluida— y, aunque son territoriales, se puede razonar con ellos en caso de malentendido. De lo contrario, todo jinete debería recordar que su espalda y brazos están cubiertos de una capa de roca casi imposible de atravesar con el acero, y suelen defenderse lanzando grandes piedras a velocidades vertiginosas.Debilidades: tienden a caer en trampas fácilmente, y no son particularmente brillantes en el combate cuerpo a cuerpo.

Al igual que los gigantes, son poco comunes los avistamientos, y dado que residen en lo alto de las montañas son raros los encontronazos con la población navarra. Sin embargo, sí que se tienen registros relativamente recientes de enfrentamientos entre jinetes y cíclopes, donde describen a estas criaturas como “personas primitivas del tamaño de un árbol”.Debilidades: la única conocida pero la más evidente es la dependencia en su único ojo central, cuyo tamaño es algo inferior a una cabeza humana. Sin embargo, no se debe subestimar su inteligencia o la violencia que son capaces de emplear.

Estos traviesos seres, también llamados trasgos, no deben confundirse bajo ningún concepto con duendes o similares pertenecientes a los cuentos infantiles, pues solo su apariencia debería ser un indicativo de su naturaleza. Suelen vivir bajo colinas donde dentro de los bosques, excavan sus madrigueras, y salen de ellas únicamente para cazar o expandir sus territorios. Como reza el dicho: “un trasgo es inofensivo, cinco son peligrosos, y diez son capaces de matar a un jinete experimentado”.Debilidades: sus ataques son generalmente desorganizados dado su bajo intelecto. A la hora de plantear un combate, el jinete debe centrarse primero en los individuos más decididos y terminar gradualmente por los más rezagados y asustadizos.